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Entrevista a Caridad Merino, doula y educadora prenatal

24 de marzo | por |

"Cada vez que acompaño a una mamá, soy una pizarra en blanco. He aprendido que no hay líneas. Cada mujer es un universo. Todas tenemos todas las posibilidades, no estamos predestinadas."

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SECCIÓN: ENTREVISTANDO A UN ESPECIALISTA

Las doulas son mujeres que acompañan a otras mujeres en sus partos. Son su soporte emocional, sus protectoras, vendrían siendo como las antiguas madres que protegían a sus hijas al momento de parir.

Este antiguo oficio está de vuelta en el mundo y en nuestro país. Hoy son cada vez más las mujeres profesionales que descubren en la mitad de su vida que nacieron para hacer esto. Ser doula es algo que se revela sobretodo durante la maternidad, cuando logras conectarte con lo sagrado del nacimiento y te das cuenta que sí importa la forma en cómo nacemos. Una buena compañía durante el trabajo de parto puede hacer la diferencia en la vida de una madre y su hijo. Recientes estudios indican que el acompañamiento de doulas durante el parto disminuye en forma significativa las intervenciones médicas ya que aumenta la confianza de las mujeres en sus propios cuerpos.

Conversamos con la doula Caridad Merino, en una entrevista súper grata y refrescante sobre las mujeres, el parto y lo que nos pasa durante el puerperio. Socióloga de profesión, mamá de 4 hijos, enamorada de la vida, de su familia, de las mujeres gestantes y del proceso del nacimiento. Con estudios en teología, se certificó como doula y educadora pre natal Dona y Lamaze, además cuenta con un diplomado en apego. Hace 4 años que trabaja en esta gran tarea de acompañar mujeres en esta etapa tan crucial y sensible.

Entrevista

¿Qué fue lo que te motivo a ser una doula?
Mi primer acompañamiento de parto fue a los 18 años. Acompañe a mi mamá, ella parió vieja. Vi nacer a mi hermano. Me acordé hace poco tiempo. Para mi fue súper emocionante. Ya desde ahí venía con una atracción al tema. Luego después del parto de mi segundo hijo, que fue natural, dije “esto tiene que ser para todas”.

¿Qué te ocurre cuando acompañas a las mamas?
Cada vez que acompaño a una mama, soy una pizarra en blanco. He aprendido que no hay líneas. Cada mujer es un universo. Todas tenemos todas las posibilidades, no estamos predestinadas. Yo ayudo a esa mujer a conocer que es lo que de la tranquilidad.

¿Cómo fueron tus partos?
Yo quería un parto natural con mi primera hija, la Inés, esto hace 12 años. Yo pensé que era como decir “yo quiero esto y listo” pero no ocurrió. Ese día yo estaba feliz con mis contracciones y al llamar a mi matrona, ella me dijo “vente”, le avisé a toda mi familia graso error, por suerte no había cama y me tuve que ir. Luego volví y me empezaron hablar, había mucha luz, y mi matrona no llegó, apareció otra, fue un post parto difícil. Tuve problemas en la lactancia. Con mi segundo hijo, fue parto natural, en esa época hice un taller, y tuve harto acompañamiento de mi matrona, mi hijo pesó 4.300 kg, fue súper reparador. Me reafirmo mi capacidad de parir, todas podemos. Al final a partir de mi experiencia aprendí.

¿Qué les pasa a las mujeres cuando paren en forma natural?
Se nos abre el mundo. Es un regalo del cielo. Se nos reafirman tantas cosas. Nos paramos en nuestro poder. Esta cuestión es para todas. Es necesario que hablemos que por siempre se ha intervenido el parto. Miles de años interviniendo el parto. Debemos iluminar ese punto. Hablar sobre la capacidad de amar.

¿Si una mujer ha tenido una mala experiencia de parto es posible cambiar eso?
Todo es reparable. Yo puedo tener un parto horrible y reparar todo lo que ocurrió. Siempre uno puede reparar siendo consciente. Cada uno tiene un camino que recorrer y ese camino es bendito.

¿Por qué crees que hay tantas intervenciones durante el parto?
En el fondo, los doctores no saben trabajar de otra forma. Son sus miedos, les da susto que las mujeres alumbren solas su placenta o que el bebé sea expulsado con un reflejo de eyección. Lo veo harto en las clínicas, sobre todo durante el pujo final. Es un pujo a pulso, dirigido y eso genera mucho daño.

¿Cómo es tu relación con los equipos médicos?
Yo ya no trabajo con cualquier médico, es por un tema de autocuidado porque para uno es súper duro presenciar tantas intervenciones. De verdad que es súper violento. Y ya hay cosas que uno no quiere ver. Además, hay equipos médicos que se definen como tal, pero en realidad no lo son. Yo les digo a las mamas que les pregunten a sus médicos hasta que semana las van a esperar y vean las caras que ponen.

¿Cómo ves el puerperio?
Es una etapa muy bendita. Se abren muchas ventanas. Es muy importante tener un espacio donde uno pueda decir barbaridades. “Estoy hasta acá”, “quiero comer tranquila”…si uno no le da espacio a esos sentimientos, a eso que nos pasa, entonces se demonizan y eso es grave. Si uno lo dice, que importa, si a todas nos pasa. Ojalá uno pueda vivirlo acompañada porque es una etapa súper reveladora, uno tiene que digerir muchas cosas. Acompañada se vive mucho mejor, sin tantas autoexigencias.

 


 

 Para contactar a Caridad escribe a:

merino.caridad@gmail.com

 

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