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Entrevista a Berna Iskandar – Periodista y Conferencista de Crianza Respetuosa

27 de junio | por |

"Necesitamos tener expectativas realistas sobre cada momento evolutivo de los niños y sus proceso emocionales para criar sin violentar."

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ENTREVISTA A UN ESPECIALISTA

Berna es madre, periodista, meditadora, conferencista y divulgadora de temas de crianza alternativa y derechos de infancia. Es creadora de “Conoce mi mundo” un espacio y programa radial que invita a comprender y entrar al mundo de los niños, entendiendo sus emociones y necesidades auténticas para entrar en sintonía con su alma infantil y acompañarlos de un modo respetuoso y libre de violencia .  

Este programa radial enteramente dedicado a promover crianza respetuosa es único en los medios venezolanos.  Su propósito es que cada día más familias  se sumen a la práctica de crianza en cultura de paz.

Conocí más profundamente el trabajo que viene haciendo Berna a través de un taller online sobre “Disciplina humanizada” que tomé hace unas semanas atrás. Su voz cálida, su impecable manejo y forma de abordar el taller y las distintas temáticas, me dejaron con una sensación súper poderosa de que es imprescindible que los padres nos eduquemos e iniciemos un trabajo de indagación personal para poder así criar niños más sanos y felices.

Entender el porqué los niños son y actúan de cierta manera, conectarnos con el niño (a) que fuimos y conocer herramientas útiles que nos ayuden a vivir una  primera infancia de manera más conectada, pacifica y placentera , puede hacer una tremenda diferencia en la vida de una familia.

ENTREVISTA

¿Por qué es tan importante la calidad de la crianza durante la primera infancia?

La primera infancia (0 a 7 años)   constituye el período crucial de desarrollo del ser humano, siendo la base de la formación de la personalidad, del carácter y de la autoestima. Es como una acera de cemento fresco donde todo queda grabado y luego seca. Insisto siempre en que es mucho más eficiente prevenir que luego tener que reparar los daños. Por eso es tan importante cuidar la primera infancia.

 

¿Qué modelos de crianza existen en el mundo? ¿Qué tipo de crianza es la que promueves?

Creo que existen tantas formas de criar como familias en el mundo, pero en general para efectos pedagógicos podemos esquematizar hablando de tres modelos básicos con sus variantes según cada caso particular, cada vinculo, padre/madre-hijo/a. El modelo mayoritario sobre el cual se orientan los terrícolas al margen de la cultura, religión, raza o lugar del planeta donde habiten, es el tradicional autoritario. Es un modelo adultocentrista basado sobre el adiestramiento y la obediencia. Se parte del principio del binomio dominio sumisión del fuerte sobre el débil, y en este sentido el niño siempre será el eslabón más débil de la cadena con lo cual se convierte en depositario de las mayores cuotas de imposición y dominio de los adultos (sean hombres o mujeres) de su entorno. En el modelo tradicional autoritario se parte del principio de que el niño no entiende nada, los padres o adultos responsables lo saben todo y el niño debe obedecer sin chistar.

La autoridad  se impone a través del miedo, las amenazas, los recursos punitivos como castigos, amenazas, premios. El resultado de este modelo son seres humanos adiestrados, resentidos, sumisos o violentos, personas que no saben autorregularse.  Aprendieron solo a responder ante estímulos externos (te quiero si haces lo que te digo, te expulso de mi territorio emocional, te provoco dolor o te retiro mi aprobación y mi amor si no lo haces). Así terminamos aprendiendo a cumplir con nuestro deber solo si obtenemos recompensas, o respetamos las leyes cuando hay una amenaza inminente de castigo.  Perdemos conexión con nuestra brújula interior,  el sentido común, la capacidad de creatividad y pensamiento crítico. Incluso terminamos respondiendo ciegamente a mandatos absurdos, discapacitados para cuestionarlos.

El modelo democrático de crianza, se basa en la empatía y en la autoridad otorgada. El niño nos otorga la autoridad, los padres la ganamos demostrando que les respetamos, que les escuchamos, dando el ejemplo, pidiendo cosas razonables,  estableciendo un vínculo robusto que nos ayude a empatizar y acompañar a las criaturas para ganarnos su confianza, haciéndoles ver que sabemos de lo que hablamos. En este modelo de crianza acompañamos a incorporar, no a imponer, los límites y las normas, reconociendo la integridad como persona del niño, sin violentar sus ritmos madurativos,  sus derechos humanos. ¿Límites y disciplina? Claro que sí, pero siempre razonables, no punitivos, libres de castigos, amenazas o recompensas. Lo cual es absolutamente posible. Lo que ocurre es que la mayoría de los terrícolas procedemos de patrones insanos de crianza basados en modelos autocráticos, y por tanto carecemos de referentes para vincularnos desde relaciones democráticas con los niños. En la mayoría de los casos necesitamos hacer un esfuerzo de autoconciencia y formación para encontrar estos referentes o recursos.

El modelo que se ubica en el extremo contrario del autoritario y que yo llamo anárquico, es aquel donde se presenta carencia casi absoluta de límites y disciplina o marco de referencia para acompañar, orientar y contener a los niños durante el proceso de socialización. En general se establece debido a una respuesta reactiva en personas que oscilan desde sus experiencias infantiles en extremo represivas, hacia la carencia casi absoluta de límites o estructuras al devenir padres o madres. El resultado son hijos abandonados sin marco de referencia, ni sostén ni estructura, lo cual genera mucha inseguridad, sentimiento de caos, abandono y por tanto supone maltrato.

Yo me decanto por el camino del medio, el del equilibrio, el de la crianza democrática que se practica mediante la autoridad otorgada, estableciendo límites razonables y disciplina humanizada,   respetuosa de la integridad del niño, siempre desde la empatía, la comprensión y el respeto de sus procesos madurativos y sus necesidades psicoafectivas.

¿Cuáles son los principales rasgos evolutivos de los primeros años de vida?

Uno de los más importantes a tener en cuenta, sobre todo durante los primeros tres años, es que las criaturas son en extremo dependientes y vulnerables. Por tanto necesitan  la presencia e interacción  constante  de una figura vincular que sepa interpretarlos bien y satisfacer sus necesidades de inmediato. Un niño pequeño no tiene psiquismo para saber que su mamá se está tomando un café en la cocina y regresará en quince minutos, simplemente se desestructura porque no sabe si va a sobrevivir alejado del cuerpo de su cuidador quien provee defensa ante los ataques medioambientales (frio, calor) o las necesidades fisiológicas (hambre, sueño)  en conclusión quien garantiza su sobrevivencia. Lamentablemente esta característica evolutiva de dependencia lógica y natural, se mal interpreta como malacrianza, lo cual dinamita la posibilidad de dar la atención adecuada a los pequeños en un período crucial de sus vidas.

Otro rasgo evolutivo importante es que la racionalización y la lógica aún están madurando con o cual los niños pequeños son básicamente emocionales y psicocorporales, es decir, se expresan a través de la emoción y con su cuerpo más que con las palabras o el lenguaje que aún está en proceso de adquisición. Esto explica por qué a menudo lanzan objetos, gritan, muerden, lloran, para comunicar disconformidad, euforia, tristeza, o cualquier emoción que viven siempre de forma pura y total, no para manipular como la mayoría cree como cuando por ejemplo hacen un berrinche.

El instinto de exploración, por otra parte, es protagónico porque están incorporando la experiencia de un mundo nuevo en el que acaban de aterrizar y que están conociendo. No saben que el vidrio se rompe, el plástico no, y tienen que ir integrando aprendizaje con lo cual moverse, tocar, probar, es un motor fundamental durante ese período. Por eso siempre sugiero a los padres que si no quieren que agarren, toquen o curioseen los adornos de la casa, los quiten de su alcance, que pongan la casa “modo niño” hasta que crezcan para asegurar el entorno y permitirles la exploración necesaria y sin peligro en su correcto desarrollo, además de permitirnos a nosotros los cuidadores, acompañarlos más relajados.

Durante la primera infancia se están consolidando muchos hitos madurativos importantes,  como la noción de frontera de pertenencia de los objetos. Un niño menor de tres años no sabe que los objetos pertenecen a unos o a otros. Todo lo que se encuentra “le pertenece” y lo quiere explorar.  No ha adquirido la noción de permanencia del objeto. Esto se traduce en que cuando una persona desaparece de su ámbito de percepción sensorial, no puede imaginarse que está en otra parte. Por eso sufre ansiedad de separación al perder de vista a la madre. No puede sostener una regla,  o sostener la compleja noción del no, porque no ha integrado la noción espacio temporal de pasado, presente y futuro. Siempre está en el presente. No puede mantener una instrucción tan compleja como cuando le pedimos que no toque o haga algo ahora, mañana y siempre. Durante la primera infancia no reconocen la frontera entre realidad y fantasía. Todo esto entraña que  la forma de comunicación activa con los niños pequeños sea el juego, la creatividad, la fantasía, la distracción y la anticipación.

Usando el juego, la fantasía, la creatividad podemos lograr que los niños pequeños cooperen. En lugar de ordenarles que se bañen, los llevamos con cuentos, o juegos a la ducha o la bañera. Si no queremos que agarren algo los distraemos con otra cosa. Animamos objetos para motivarlos a vestirse, cepillarse los dientes, etc. A partir de los tres años progresivamente comienzan a entender mejor la noción de reglas y de permanencia del objeto. Entonces podemos introducir el recurso de los acuerdos y la negociación.

En la primera infancia se consolida el control de esfínteres. Hasta los cinco años, y no a los dos años, como cree la mayoría,   el noventa por ciento de los niños logra dejar pañales. La madurez del sistema nervioso que permite alcanzar una arquitectura de sueño parecida a la de los adultos y dormir sin tantos despertares nocturnos frecuentes ocurre en torno a los seis años. La madurez del sistema inmunológico sucede en la primera infancia. Por eso enferman tanto al ir a los preescolares.  Necesitamos tener expectativas realistas sobre cada momento evolutivo de los niños y sus proceso emocionales para criar sin violentar.

 

¿Por qué es tan importante la autorregulación y el apego seguro que establece el niño?

El apego seguro se establece  en el niño cuando adquiere la certeza de que puede contar con uno o varios adultos vinculares que siempre estarán disponibles para interpretarlo y garantizar sus necesidades físicas y psicoafectivas.  Y esta es la base de su salud emocional y física presente y futura. Es el cimiento de la construcción de una estructura yoica fuerte.

La autorregulación comporta el respeto de los tiempos que necesita un niño para establecer o consolidar un hito madurativo, sin forzar ni empujar. Por ejemplo, esperar que el niño nos de las señales que indican cuando está listo para quitarse el pañal, dormir sin sus padres o sin despertarse con frecuencia, quedarse más tranquilo para comer parecido a un adulto, dejar atrás la necesidad constante de querer agarrar todos los adornos de casa, comprender y sostener una regla, socializar o jugar con otros niños… Por lo regular los tiempos establecidos por la civilización no condicen con los ritmos madurativos naturales de los niños.

La cultura exige o demanda que las criaturas se comporten como adultos y apura, interfiere en sus procesos forzando a dormir en solitario, retirarse los pañales o sentarse en la mesa a comer como adulto desde mucho antes de lo que establecen sus propios  tiempos naturales de maduración. Esta presión social sucede en aras de una pretendida independencia del niño que más favorece los intereses de desprender a los adultos de las funciones de la crianza a fin de quedar disponibles para el sistema productivo.

Cuando interferimos estos procesos, creamos improntas, síntomas, problemas. Por ejemplo, entrenar a un niño para sacarle el pañal sin respetar sus tiempos de maduración muy frecuentemente provoca enuresis o retención. Obligarlos a dormir en solitario pasando miedo o angustia genera secuelas importantes en el desarrollo de su sistema nervioso, de su cerebro en formación, y genera indefensión aprendida… Pero la secuela más grave o generalizada según mi opinión, es la pérdida de conexión con la propia sabiduría intuitiva y corporal, debido a que cercenamos el poder que desarrolla el niño  cuando permitimos que por sí mismo experimente la adquisición de un logro que supone el control sobre su cuerpo, su psique y su acción de dominio.

¿Cómo se puede criar sin premios ni castigos?

Entendiendo que son perjudiciales, que no hacen falta y buscando nuevos referentes para educar sin ellos. Comprendiendo el momento evolutivo de los niños y la forma de comunicación activa en cada edad para lograr que cooperen en lugar de amenazar o castigar. Atendiendo la causa de sus comportamiento en lugar de centrarnos en detener o modificar una conducta.

 

¿Para qué son importantes los límites, estructura y hábitos?

Los hábitos y estructuras sanamente establecidos  aportan seguridad y estabilidad a los niños. Lo que debemos cuestionarnos es la manera en que pretendemos establecerlos.

Progresivamente, podemos introducir un hábito, día tras día con consistencia. Habituarnos y habituar a los niños a dormir a una hora determinada,  bajando los estímulos, la actividad y las prisas en casa (apagamos luces, la tele, ralentizarnos el ritmo, damos a los pequeños un baño relajante, un masaje, contamos un cuento, antes de irnos todos a dormir) Otra cosa muy distinta es introducir hábitos y estructuras a la fuerza, dejándolos llorar, empujando, obligando a los niños a dormir en solitario, provocando sufrimiento estéril y angustia. Con eso no estamos de acuerdo, porque es innecesario e irrespetuoso.

El cuándo es muy importante. Debemos  observar, preguntarnos en qué momento evolutivo los niños están preparados para adquirir un hábito, seguir o no una regla, integrar  la comprensión o no de un límite, antes de introducirlos. Y sobre todo preguntarnos el por qué o para qué. Reflexionar sobre las razones por la cuales los establecemos,  ¿lo hacemos por nuestra propia necesidad, prioridades  y comodidad adulta? (no estamos dispuestos a tolerar los despertares  nocturnos frecuentes y atender sus necesidades porque queremos dormir la noche entera sin que nos molesten y entonces  forzamos a dormir de un tirón a los niños aunque sufran)  Hábitos y normas se introducen para beneficio del desarrollo de las criaturas y cuando éstas ya se encuentran en condiciones de asimilarlas porque han alcanzado la madurez indicada, sin necesidad de apresurar ni presionar ni empujar.

 

¿Qué podemos hacer los padres para tener más recursos emocionales para acompañar a nuestros hijos en sus diferentes etapas?

Ser padres o madres viene con la oportunidad de replantearnos el modo en que hemos encarado la vida, nuestro cuerpo, emociones, pensamientos, acciones y relaciones. El niño real que llega a nuestros regazo despierta al niño que fuimos. Atrevernos a mirar el modo en que realmente fuimos amados o desamparados durante nuestra propia niñez y cómo desde ese amor o desde ese desamparo estamos criando en el presente -con mayor o menor disponibilidad emocional hacia nuestros hijos- es condición indispensable para encontrar recursos emocionales que permitan establecer interacciones sin interferencias en el sano desarrollo de los niños a nuestro cargo. Por tanto la paternidad y la maternidad respetuosa comienzan por un trabajo de autoconsciencia del adulto.

 


¿Cómo saber más sobre Berna Iskandar?

Talleres Online sobre Crianza Respetuosa y Disciplina Humanizada

Ingresa a su blog: www.conocemimundo.com

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Comentarios

  • Ignacia

    Que buena entrevista. La adquisición de la autoregulación es un proceso madurativo biologico y el cómo se logre esta depende en gran medida de la respuesta sensible del adulto a cargo. Tengo un post en mi blog acerca de psicologia infantil sobre este tema. Les dejo el link: http://www.mimiymama.com/regulacion-emocional-e-independencia/

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