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Entrevista a Bárbara Porter – Psicológa clínica, pionera en Mindfulness en Chile

15 de septiembre | por |

"Se trata de vivir el presente en forma consciente, con atención plena del momento, sin juicios ni pensamientos que nos lleven a otros lados."

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Bárbara Porter es psicóloga clínica, pionera de Mindfulness en Chile, formándose en los programas más prestigiosos sobre reducción del estrés basado en la atención plena. Además es diplomada en Psicología Budista, postitulada en Psicoterapia Humanista Transpersonal, instructora de Hatha Yoga y docente en la Universidad Adolfo Ibáñez.

Para entrevistar a Bárbara y entender el mundo del Mindfulness, comenzamos a leer su libro “La vida es ahora” que narra en forma simple, pero profunda cuál es el verdadero significado de esta palabra.

Mindfulness es una forma de vida, es una práctica diaria y constante, es una manera de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás. Se trata de vivir la vida aquí y ahora. Sin estar en permanente alerta sobre el pasado ni sobre el futuro. Se trata de vivir el presente en forma consciente, con atención plena del momento, sin juicios ni pensamientos que nos lleven a otros lados.

Esta filosofía milenaria, nace en la India de la mano del mundialmente conocido Buda, sin duda está asociada a las prácticas de meditación, sin embargo, este concepto va mucho más allá.

Para nuestra cultura occidental, esta ancestral práctica nos puede iniciar en un proceso de toma de conciencia real, donde nos hagamos cargo de nuestros automáticos y donde podamos observar realmente lo que ocurre alrededor sin todo el peso de nuestra historia, juicios personales y preocupaciones del futuro.

Como padres, vemos que esta poderosa forma de ver la vida nos puede acercar más a una conexión con nosotros mismos y con nuestros hijos, permitiendo vivir una vida más plena, consciente y verdadera.

 


 

ENTREVISTA

Bárbara, para los que desconocen este concepto y aún no han leído tu libro, ¿qué es Mindfulness y por qué adquiere tanta importancia en la vida de hoy?

Mindfulness es por una parte la experiencia de darnos cuenta, del momento presente con aceptación, que todos hemos tenido en algún momento fugaz en nuestras vidas. Cuando sentimos que estamos simplemente aquí, atentos, conscientes, sin que nuestra cabeza este viajando al futuro, al pasado, o haciendo criticas sobre el presente.

Esta experiencia suele ocurrir espontáneamente en momentos importantes e imborrables, como el nacimiento de un hijo, algún encuentro con la naturaleza, etc. Sin embargo, Mindfulness también es la práctica que nos lleva a cultivar este modo de ser y de estar en el mundo, presentes, conscientes y sin juicio.

Es una manera diferente de relacionarnos con nuestra experiencia cotidiana, ya no desde el juicio, la crítica o la insatisfacción sino desde la presencia y apertura. Entonces es por una parte la experiencia de estar presentes con aceptación, como la práctica que nos lleva a cultivar este modo de estar en el mundo.

Adquiere importancia en el día de hoy porque nuestra cultura nos invita a hacer justamente lo contrario: a vivir en el piloto automático, haciendo mil cosas por segundo y creyendo siempre que no es suficiente. Entonces vivimos sin parar en una constante insatisfacción, creyendo que cuando tengamos esto o aquello seremos finalmente felices. Pero parece que la felicidad no va por allí.

 La práctica de Mindfulness nos invita a detenernos, respirar y abrirnos a lo que sea que este siendo nuestro momento presente. Desde esta apertura, pueden surgir una claridad y amabilidad muy ausentes en la vorágine del mundo actual.

 


 

¿Cómo llegaste a esta poderosa práctica de vida y qué sientes que te ha entregado?

Llegué por un interés personal, después de varios años buscando satisfacer una inquietud que tenia de niña: ¿Qué es ser libre? ¿Cómo podemos ser libres realmente?

Luego de probar distintos caminos, llegue a la práctica de la meditación Zen, la cual me ha abierto a un camino profundo de muchas preguntas y respuestas. Desde ese camino, que ha sido tan sanador para mi, busque como complementarla con mi profesión, y encontré la práctica de Mindfulness, que hace 7 años ni se conocía en Chile, pero que en EEUU ya llevaba décadas integrándose a la práctica clínica y a la investigación científica.

 


¿Qué beneficios brinda esta práctica desde la perspectiva de la neurociencia?

La verdad es que son bastantes beneficios, por lo que voy a resumir los principales:

Permite una mayor activación de las áreas del cerebro vinculadas a las emociones positivas, en comparación a las áreas relacionadas a las emociones negativas. Llevado a la experiencia, la persona siente una mayor prevalencia de emociones positivas sobre las negativas.

Por otro lado, potencia áreas del cerebro vinculadas a la regulación emocional, lo que permite que podamos modular y regular emociones negativas más eficazmente.

Se ha visto incluso que la materia gris de ciertas áreas, como el hipocampo, se hace más gruesa y densa con la práctica. Vale decir que el hipocampo suele disminuir en tamaño en patologías como la depresión y el stress, por lo que su engrosamiento se podría vincular a una mayor protección frente a estas enfermedades, aunque hacen falta más estudios para determinarlo con total claridad.

Se ha visto también que la práctica sostenida de Mindfulness, a partir de las 8 semanas, refuerza el sistema inmunológico haciéndonos más resistentes frente a enfermedades.

 


 

 Sabemos que los bebés y niños viven constantemente el presente. Sus necesidades y demandas, sobretodo de los más pequeños, requieren atención plena por parte de nosotros.¿cómo podemos aprovechar esta instancia única que son los primeros años de crianza y comenzar a tomar conciencia plena de nuestro presente?

Practicando Mindfulness!! Cuando los padres y madres me preguntan como comenzar, siempre los invito a que partan por sí mismos. La crianza, sobre todo en los primeros años es muy desafiante y nos demanda física, emocional y mentalmente. Por ello, comenzar uno mismo con una práctica regular de atención plena puede ayudarnos a vivir esta etapa de una manera mas consciente, amable y feliz tanto con nosotros mismos como con nuestros niños.

Darse un espacio diario de 15 minutos de respiración consciente, puede predisponernos de manera más abierta y relajada para el resto del día. Así, podemos aprovechar mejor las múltiples invitaciones que nos hacen nuestros niños para estar presentes: jugar con ellos en la plaza, compartir un pocillo de frutillas, bañarlos en su tina, amamantarlos, etc.

Son todas invitaciones cotidianas a conectar, y si nos proponemos dejar un momento nuestra “rumiacion mental” para simplemente sentir y estar en ese momento con ellos, puede ser fuente de mucha felicidad. El vinculo se refuerza sin duda con nuestra presencia, no solo física, sino también emocional y mental.

 


 

 Hoy se sabe que los padres somos los encargados de regular emocionalmente a nuestros hijos a través del sistema de sistema de apego (o de regulación de estrés) que les brindamos cada vez que nos necesitan. ¿Cómo podemos los adultos, trabajar y mejorar nuestra propia regulación emocional a través del Mindfulness para poder entregarles a ellos una mejor calidad de respuesta frente a su estrés?

Esta es una pregunta interesante, ya que los últimos estudios sobre Mindfulness y apego muestran que adultos que han tenido experiencias de maltrato siendo niños, desarrollando apegos inseguros, pueden ayudarse grandemente mediante la práctica de Mindfulness y la terapia.

Se ha visto que cuando un adulto que tiene un apego inseguro, y no se ayuda con terapia o mindufulness, lo más probable es su hijo replique el mismo tipo de apego. Entonces hacernos cargo nosotros mismos de nuestras propias carencias y dolores es fundamental para la salud emocional de nuestros niños.

Entonces, por una parte la práctica de Mindfulness puede ayudar a esa mamá o ese papá a entrar más en sintonía con lo que él o ella sienten, desarrollando una manera interna de regular esas emociones.

En la medida que esa persona desarrolle su propia capacidad de autorregularse, va a poder transmitirla de mucho mejor manera a sus hijos, ayudándolos a ellos a regularse también hasta que hayan internalizado esta función y puedan hacerlo por si solos.

 


 

Vivimos en una sociedad, donde a las guaguas y niños se les presiona desde muy pequeños a crecer, lograr metas y prepararse para el futuro. Desde temprana edad, los sometemos a cumplir ciertos objetivos como dormir solos, dejar de usar pañales, dejar de tomar pecho, caminar o hablar. Los apuramos a ser independientes y estamos obsesionados con prepararlos para lo que viene. ¿Qué generan todas estas acciones concretamente en el niño?

Primero que nada, como padres y madres debemos tomar conciencia que la independencia y autonomía es un logro del desarrollo y no una imposición. Si a mi hijo de 6 meses de un día para otro lo hago dormir solo en la pieza de al lado, y lo dejo llorar hasta que se “acostumbre”, la verdad es que el daño que le estoy haciendo es muy grande. Estoy dañando su confianza en el mundo, que no responde a su necesidad, y dañando también su confianza en si mismo, ya que haga lo que haga, no tiene respuesta. Empieza a dudar de su propia capacidad de influir en le mundo. Entonces podemos tener niños muy sumisos y temerosos, o rabiosos, o ansiosos, depende del temperamento de cada cual.

Este tipo de actitudes de los padres, lejos de promover la autonomía, la debilitan porque lo que más necesita un niño para atreverse a salir al mundo y explorar es la CONFIANZA. Confianza en que el mundo es un lugar seguro e interesante, que puede ser explorado por él, confianza en sí mismo, es decir que sienta que tiene las herramientas para salir y explorar, y al mismo tiempo confianza en su madre y/o padre, para saber que puede volver a ellos (como un puerto seguro) cuando lo necesite.

Cuando obligamos a los niños a ser independientes antes de tiempo, los exponemos a situaciones que les generan muchísima ansiedad, porque no tienen todavía los recursos para lidiar con esa situación.

Y pueden pasar varias cosas: que ese niño deje de pedir en una aparente “autonomía” pero con una profunda inseguridad interior; que se vuelva muy ansioso y aún más apegado a sus figuras de cuidado, o que se enoje y se debata entre el salir al mundo y quedarse “seguro” al lado de sus padres.

Si cultivamos la confianza de nuestro hijo, escuchando sus necesidades e conexión, contención, afecto, presencia, el solo va a querer ir saliendo cada vez más al mundo, en un movimiento natural, porque se va a sentir suficientemente seguro para hacerlo.


¿Qué recomendaciones le darías a los padres que están interesados en iniciar este poderoso camino de conciencia plena?

Les recomendaría que partan por si mismos! La práctica de la atención plena no es para personas especiales, con vidas especialmente tranquilas, o monjes sin hijos. Esta práctica cobra gran importancia en los momentos más desafiantes de la vida, y sin duda, el transformarse en padres y madres es un excelente momento para comenzar.

Comentarios

  • Javiera Camila Flores Reyes

    Hola! quisiera saber a qué año pertenece esta entrevista, saludos!

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