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El secreto mejor guardado tiene que empezar a divulgarse

07 de julio | por |

Recordar que el nacimiento y el parto son parte de nuestra sexualidad, nos ayudará a emprender este camino con más fuerza y lucidez.

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En nuestra sociedad, comprender el maravilloso fenómeno del nacimiento como un evento fisiológico propio de todos los mamíferos es todo un desafío. Parir es un acto involuntario y como tal, no se puede ayudar, sino más bien, sólo proteger de factores que lo puedan inhibir. Hoy con toda la información que nos entrega la fisiología moderna, debemos re-descubrir esto que es tan fácil de comprender.

¿Qué necesita una mujer para parir?

Necesita intimidad, sentirse protegida y no observada. Necesita un entorno cálido, un espacio no muy grande y que sea familiar. Necesita oscuridad. Necesita silencio y que no le hablen. Necesita conectarse con su cerebro primitivo, dejando en reposo su cerebro intelectual, el neocortex. Necesita la sola presencia de una doula, una figura maternal protectora.

¿Qué factores inhiben el parto?

Todos aquellos que estimulen el neocortex o cerebro intelectual: el lenguaje racional, el exceso de luz, el sentirse observada, el estrés, el frío y la sensación de peligro.

¿Por qué es tan difícil entender algo tan simple?

Porque son años de condicionamiento cultural de socialización del parto. La atención médica en los partos sigue siendo el paradigma predominante en nuestra cultura.

¿Qué hormonas intervienen en el parto?

Un cóctel de hormonas, entre ellas, la oxitocina, la hormona del amor, la misma que liberamos al amamantar y tener un orgasmo. La oxitocina se libera sólo en ausencia de adrenalina.

¿Cuál es el estado emocional que debe tener el padre, la doula o quién acompañe el proceso de parto?

Es muy importante que mantenga su nivel de adrenalina lo más bajo posible debido a que esta hormona es altamente contagiosa. Debe mantener un estado emocional tranquilo, en forma silenciosa.

¿Qué es lo que está sucediendo hoy en el mundo?

Demasiados nacimientos están siendo intervenidos, inducidos, controlados y planificados por equipos médicos. Dentro de la cascada de intervenciones médicas, el uso de la oxitocina sintética es la intervención más usada para provocar/inducir el trabajo de parto. Por otro lado, las cesarías simplificadas se han masificado alcanzando altísimos niveles en el mundo entero.

Del acto involuntario, ya casi no quedan rastros…son muy pocas las mujeres que dan a luz a su bebé y alumbran a su placenta.

Michel Odent nos plantea que ha llegado el momento de hacernos preguntas nuevas en relación a la forma de nacer: ¿Que ocurrirá si en la actualidad las hormonas del amor no son necesarias? ¿Qué ocurrirá con la humanidad sin la influencia de las hormonas del amor?

La flora intestinal representa el 80% de nuestro sistema inmunológico, esta flora se establece en la primera hora después del nacimiento, con el colonizamiento a través de la vía vaginal y perianal. En la actualidad, muchos bebes no son colonizados por los microbios familiares de su madre, debido a la forma en que nacen.

La epigenética y la salud primal nos indican que debemos pensar a largo plazo y en los efectos transgeneracionales de la forma de nacer en la humanidad.

Comprender que el parto es un proceso involuntario que pone en juego estructuras arcaicas, primitivas, mamiferas del cerebro nos lleva a rechazar esta idea preconcebida según la cual la mujer puede aprender a dar a luz. No se puede ayudar un proceso involuntario, sólo se puede procurar no perturbarlo demasiado.

Esta compleja tarea, de digerir esta información que a simple vista es muy fácil de comprender, es un proceso que nos tomará años como sociedad internalizar. Debemos quizás entonces,  iniciar este camino, mujeres y familias que con información y convicción comencemos a  vivir nuestras propias experiencias de partos. Recordar que el nacimiento y el parto son parte de nuestra sexualidad, nos ayudará a emprender este camino con más fuerza y lucidez.

Fotografía de: Keri Duckett

 


 

Para más información sobre el tema, puedes leer a los destacados especialistas:

Michel Odent,

Ina May Gaskin

Frederick Leboyer

Casilda Rodrigañez

Robbie Davis-Floyd

Sheila Kitzinger

Ibone Olza

Nuria Vives

Blandine Calais Germain

Consuelo Ruiz Vélez-Frías

 

 

 

 

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