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Columna semanal #8: El gran viaje interior

30 de noviembre | por |

"Nuestros partos, son ritos de iniciación a la maternidad, si nuestro empoderamiento es verdadero y viene desde adentro, podremos proyectarlo en los cuidados de nuestros hijos."

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La sociedad nos ha quitado el placer de parir en libertad, reprimiendo nuestros instintos básicos de cuidados y protección con nosotras mismas y con nuestros hijos.

Todos los días se vulneran los derechos básicos de mujeres gestantes, de mujeres que dan a luz, de sus recién nacidos y de mujeres puérperas. En cada uno de estos procesos vitales interviene nuestra cultura en forma dañina, basada en un paradigma occidental tecnológico-médico que se cae a pedazos y es insostenible en el tiempo.

Vivimos en una sociedad enferma donde la violencia haca los niños y las mujeres está normalizada. Dónde no hay un especial énfasis en la primera infancia, base de nuestra vida adulta y donde el vinculo madre e hijo no importa. Los condicionamientos culturales son tan fuertes que ya ni sabemos quienes somos, ni que queremos. Y lo peor de todo, es que lo perpetuamos generación tras generación.

Cada día en algún lugar de nuestro largo y angosto país, una mujer es sometida a una cesárea innecesaria, a intervenciones medicas basadas en protocolos obsoletos y a mucha violencia psicológica y obstétrica.

Todas las mujeres debemos aspirar a un parto respetado, amoroso, libre y consciente. Pero además merecemos saber que es lo que ocurre realmente con una mujer en un parto fisiológico, sin prisas, sin intervenciones innecesarias, sin indicaciones médicas, ni hormonas sintéticas….sólo las naturales.

Pocos lo saben, y muy pocas lo dicen.

¿Sabes que ocurre cuando una mujer es capaz de dar a luz por si misma con todo su cóctel de hormonas del amor?…aquí va mi teoría:

Además de enamorarse de su recién nacido, esa mujer se enamora de si misma, se reencanta con ella misma, conectando con algo profundo y poderoso, sembrando una semilla de autoestima, sintiéndose capaz de lograr cualquier cosa. Cualquier cosa.

Con este regalo que nos damos, somos capaces luego de atravesar cualquier experiencia con valentía, coraje y sobretodo confianza en nosotras mismas y en nuestra capacidad de maternar.

Ya no nos vienen con cuentos, nadie nos puede decir que hacer o no hacer. Nos volvemos conscientes de este poder interno, más libres, más fuertes y poderosas. Y es precisamente ahí dónde está el peligro para una sociedad patriarcal que funciona en base a la dominación, miedo y represión.

Porque en cada parto fisiológico, algo sutil se libera, una energía vital o sexual que tiene relación con nuestro útero, nuestra fuerza interna y nuestro nacimiento como nuevas madres guardianas del bienestar de nuestros hijos.

Nuestros partos, son ritos de iniciación a la maternidad, si nuestro empoderamiento es verdadero y viene desde adentro, podremos proyectarlo en los cuidados de nuestros hijos.

He ahí el tremendo valor de vivir una experiencia de este tipo. Una experiencia cumbre que nos prepara para la más difícil y emocionante tarea del mundo: cuidar y acompañar amorosamente a otro ser humano desde lo más verdadero de nosotras mismas.


Fotografía: desde Pinterest

El Gran Viaje Interior Columna semanal sobre maternidad & otras cosas – cada miércoles

Por Paula Rudnick V.

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