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Columna de opinión “Partos Naturales”

22 de junio | por |

"En un parto fisiológico, lo único imprescindible es una mujer sana que se siente segura sin sentirse observada, en un ambiente tibio. Todo el resto de acciones, creencias, costumbres, son intervenciones. Por muy “naturales” que sean, son acciones que intervienen este proceso natural e involuntario"

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Columna de Opinión “Partos naturales” Por Caridad Merino

El otro día deambulando por el ciberespacio, me encontré con una publicación que hablaba de los “partos naturales”. Para ilustrar el respaldo y justificación a que las mujeres tengamos este tipo de partos, algunas de las fotografías que publico aquí acompañaban el texto.

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Fuente fotografia: www.blogtomascabacas.com

Me detuve por lo cruentos de los dibujos, ninguno me dio la paz que debería dar la imagen de un nacimiento.Todas imágenes de partos. Todas imágenes donde las mujeres son “ayudadas” de distintas maneras para parir a sus hijos. Imágenes que ilustran partos en distintas culturas; dibujos que muestran cómo paren las mujeres de sus tribus.

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Al contrario de lo que narraba el texto, poco de ahí me pareció natural. Si bien son imágenes de nacimientos en medios naturales, al aire libre, son todas imágenes de partos intervenidos. De hecho, buscando su origen me encontré que estas ilustraciones buscaban mostrar cómo acostumbraban a parir las mujeres de distintas tribus o dicho de otro modo, buscaban mostrar, cuáles eran las intervenciones acordadas para sus nacimientos.

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Y creo aquí hay gran malentendido sobre el cual es importante reflexionar. Un punto ciego y oscuro, que hay que iluminar para saber con más claridad cómo suceden los partos y qué es lo que las mujeres realmente necesitamos.

Es cierto que en ninguna de estas imágenes se ilustran intervenciones médicas propiamente tales. No hay señales de goteo de oxitocina, tampoco del uso de epidural. Es cierto que en varias de ellas las mujeres están en posición vertical. No hay rastros de intervenciones médicas ahí.

Sin embargo, cuando nos referimos a un “parto natural”, a un parto fisiológico, es fundamental comprender que no sólo nos referimos a nacimientos libres de intervenciones médicas rutinarias. Cuando hablamos de partos fisiológicos, hablamos de partos libres de todas intervenciones, culturales y familiares también.

Un parto fisiológico es aquel que sucede gracias al coctel de hormonas que la misma mujer secreta. Nacimientos en los cuales el entorno responde sólo si la mujer requiere de algo. En estos nacimientos no hay un guion correcto, un setting imprescindible.

En un parto fisiológico, lo único imprescindible es una mujer sana que se siente segura sin sentirse observada, en un ambiente tibio. Todo el resto de acciones, creencias, costumbres, son intervenciones. Por muy “naturales” que sean, son acciones que intervienen este proceso natural e involuntario. Indicar las “mejores posiciones” para parir, aprender respiraciones, tomar ciertas hierbas también son acciones que intervienen.

Esto no significa que a veces no sea provechoso que las mujeres tomemos ciertas hierbas, o bien ocupemos algunos elementos de apoyo (fulares colgados, pelotas, arcos) a la hora de parir. Yo misma en mis talleres de parto, hago algunas recomendaciones sobre cómo preparar el nido dónde nacerá el bebé.

No; esto se trata de cambiar el paradigma desde donde comprendemos los nacimientos, es una invitación a mirar desde otro lugar. Porque si comprendemos y aceptamos que las mujeres podemos dar a luz a nuestros hijos de la forma más saludable posible. Si comprendemos y aceptamos que en la mayoría de los casos el nacimientos es un proceso sano y no patológico, entonces será por añadidura la comprensión de que las mujeres no necesitamos ser “ayudadas” para parir, sino sólo protegidas. Y que luego, si la mujer que está siendo protegida, requiere de alguna atención, estarán los medios para dárselos.

Cada nacimiento, cada mujer, cada niño que está por nacer, exigen de toda nuestra reverencia y atención. Sin guiones aprendidos, sin miedos heredados, sin medicinas de rutinas. Nunca nos olvidemos que como la muerte, el nacimiento, también es sagrado.


Por Caridad Merino, mamá de 4 hijos, socióloga, doula y educadora prenatal.
Email de contacto: merino.caridad@gmail.com

Comentarios

  • Karina Andrea Pulgar Rojas

    Claramente si la mujer actual que es la mayoría, está en desconexión de su mujer más mamifera va a necesitar ayuda o algunas visiones de posiciones o hierbitas a usar. Pero comparto tu visión respecto a dejar que ella abandone el cerebro racional y llegue al primitivo ojala todas accedieran a él tan sencillamente.

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