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Columna semanal #6: El gran viaje interior

16 de noviembre | por |

"He aprendido a saber qué es lo que necesito, que me motiva, que me sirve y me nutre. Sé que jamás llegaré a cumplir todo a la perfección y la verdad es que no me interesa"

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Columna semanal 

¿Podemos tenerlo todo? Una relación de pareja positiva y enriquecedora, una crianza cercana y amorosa, amigos incondicionales, un trabajo amado, un sueldo digno, una casa linda y acogedora,  mente y  cuerpo sano y una vida interior rica.

Pues claro que si. Por supuesto que podemos aspirar a eso y a otras cosas, entre un tremendo abanico de posibilidades.

Personalmente me siento afortunada de la vida que tengo, creo que soy responsable de ella, pocas cosas son al azar, por el contrario, siento que voy creando lo que voy imaginando y eso tiene un tremendo valor para mí. Me siento dueña de mi vida y mi destino. Y eso precisamente es lo que quiero transmitirles a mis hijos. Uno es el dueño de su propia vida. Nada ni nadie te debe decir cómo vivir.

En esta pequeña columna de hoy quiero hablar acerca del tremendo poder que tenemos de convertir nuestra realidad, a veces incierta, agotadora o frustrante, en una realidad positiva, donde lo pasemos bien, donde nada sea tan terrible, sino lo contrario, cada momento sea vivido como único e irrepetible.

El cómo vemos nuestra vida y realidad está en nosotros, en nuestra actitud, en nuestros pensamientos, en las emociones y sentimientos que provocan esos pensamientos. Muchas veces nos dejamos llevar por nuestro monstruo interno que nos dice cosas feas y nos tira para abajo. Yo a ese monstruo lo dejo hablar sólo y a veces le hago cariño y lo apapacho.

Muchas veces me digo “lo estás haciendo la raja” o “tranquila, todo pasa”, para darme ánimo y con esas pequeñas frases voy transformando momentos complejos en día a día más llevaderos, más pausados, más tranquilos.

He aprendido a saber qué es lo que necesito, que me motiva, que me sirve y me nutre. Sé que jamás llegaré a cumplir todo a la perfección y la verdad es que no me interesa, no juego a ser superwomen ni la mejor, ni la más bacan, me gusta tener que esforzarme y aprender cosas nuevas en el camino.

Me gusta saber que mis hijos tienen conciencia que su mamá no es perfecta y que ellos tampoco lo son, porque yo tampoco espero que lo sean. Porque trato de aceptarme (y conocerme) tal cual soy y con ellos es lo mismo. Nunca dejo de sorprenderme. Cada año que pasa me siento más liviana, más libre, más auténtica. Más cerca de lo quiero ser.

 


 

Fotografía: desde Pinterest

El Gran Viaje Interior Columna semanal sobre maternidad & otras cosas – cada miércoles

Por Paula Rudnick V.

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